¿Qué es la infección del conducto radicular?

Infección del conducto radicular

Last Updated on diciembre 29, 2022 by Dr Gustavo Assatourians DDS

Infección del conducto radicular

El cuidado de los dientes es importante para mantener una pulpa sana, ya que, si no hay buena higiene dental, se presenta acumulo de restos de comida (placa) que ocasiona caries dental, y está a su vez si entra al contacto con la pulpa puede ocasionar infección en la raíz.

La mayoría de las enfermedades orales son prevenibles y tratables en sus etapas iniciales, Las principales enfermedades son: caries dental, periodontitis, gingivitis entre otras. Según estudios publicados, este tipo de enfermedades afectan a más de 3.500 millones de personas en todo el mundo, siendo la caries la enfermedad que se presenta con más frecuencia tanto en adultos como en niños. En Estados Unidos afecta aproximadamente al 65% de la población adulta y al 45% de la población infantil. Para evitar estas enfermedades es necesario conocer qué estructuras conforman el diente, como se afectan y en caso de presentar enfermedad como debe tratarse.

¿Cómo están conformados los dientes?

Los dientes son órganos anatómicos duros que están situados en la encía, están conformados por corona (parte visible del diente) y raíz (la parte no visible que está entre la encía), a pesar de ser un tejido duro, no todo es duro, en su parte central está presente la pulpa, que es un tejido blando compuesto principalmente por fibras nerviosas que le dan la sensibilidad y vitalidad al diente, la pulpa está presente en todo el diente (corona y raíz).

¿Qué son las infecciones radiculares?

Infección del conducto radicular

Las infecciones radiculares son aquellas lesiones que ocurren por la presencia de bacterias, dependiendo de su localización se puede dividir en lesiones intrarradiculares (dentro del conducto) o extrarradiculares (fuera del conducto).

Pueden presentarse tanto en adultos como en niños, en los niños es frecuente este tipo de infecciones cuando hay consumo de azúcares en el tetero combinada con una pobre higiene oral. Sin embargo el manejo de este tipo de infecciones en niños tiene un manejo diferente al de los adultos, ya que al ser dientes que se van a cambiar en un futuro, requieren que los medicamentos que se usan para limpiar los conductos no afecten la formación ni la erupción de los dientes permanentes.

En los adultos la finalidad de los tratamientos es mantener la pieza dental en boca y al no tener recambio futuro (como en los dientes temporales) si se puede utilizar materiales y medicamentos que se mantengan con el tiempo.

Las infecciones intrarradiculares se pueden dividir en tres categorías

  • Infección primaria: Es causada por colonización de bacterias generalmente provenientes de la caries, esta destruye inicialmente los tejidos del diente abriendo una cavidad hasta entrar en contacto con la pulpa dental (conducto).
  • Infección Secundaria: Es causada principalmente por organismos que fueron introducidos durante la intervención profesional, algunas fuentes de infección pueden ser restos de placa bacteriana, presencia de los cálculos dentales, caries en la corona del diente, contaminación por los instrumentos de endodoncia o contaminación por los sistemas irrigantes o de limpieza del conducto.
  • Infección persistente: es aquella que se presenta por resistencia de las bacterias a los tratamientos realizados en el diente, las infecciones persistentes son clínicamente indistinguibles, pero son las causantes de varios problemas clínicos como fístulas o periodontitis.

¿Síntomas de la infección de los conductos radiculares?

Infección del conducto radicular

Si hay infección, esta podría llegar a propagarse a la raíz por medio de los conductos de los dientes. Ocasionalmente podría provocar absceso; los abscesos son áreas inflamadas generalmente rellenas de material líquido blancuzco que puede ocasionar molestia en los tejidos vecinos del diente.

El diente no se inflama, la inflamación se da únicamente en los tejidos blandos que rodean al diente. Los síntomas que se pueden presentar en caso de presencia de un absceso son:

  • Dolor leve, este tipo de dolor se caracteriza por ser más molesto que doloroso
  • Dolor intenso que se caracteriza por ser insoportable, en este caso puede ser que el diente se sienta débil al morder o con movilidad,
  • Secreción de pus
  • Sensación de calor en la zona afectada
  • Sensibilidad al tacto o presión.
  • Cambio de color en el diente (no siempre)

Cualquiera que sea el caso el tratamiento a realizar es el tratamiento convencional de conductos o también llamado endodoncia.

¿Qué es una endodoncia?

La endodoncia o el tratamiento de conductos es un procedimiento que consiste en la eliminación total o parcial de la pulpa dental, dejando el conducto limpio y libre de bacterias, con el fin de aliviar dolor al paciente ocasionado por inflamación y a su vez preservar la pieza dentaria.

Este tratamiento es uno de los más realizados por los odontólogos en el mundo, se realiza bajo anestesia local y puede durar varias sesiones.

Según el tipo de diente las endodoncias se pueden dividir en

  • Unirradiculares (incisivos)
  • Birradiculares (premolares)
  • Multirradiculares (molares)

¿Para qué sirve la endodoncia?

El tratamiento de conductos sirve principalmente para aliviar el dolor ocasionado por la inflamación de la pulpa dental, generalmente, la inflamación es ocasionada por la infección de la pulpa casi siempre por caries extensas.  Sin embargo, esta no es la única causa, el tratamiento también puede ser realizado por:

  • Fracturas
  • Abrasión
  • Trauma
  • Desgaste

¿Cómo se realiza una endodoncia?

El tratamiento de conducto es un procedimiento de rutina que, aunque toma varias sesiones no requiere incapacidad alguna para el paciente.

  • Lo primero que se realiza es una evaluación exhaustiva por parte del profesional donde examina tanto clínica como radiográficamente el estado del diente, la cantidad de raíces y si existe o no una infección que compromete los tejidos vecinos del diente y la raíz.

En el caso de existir infección en tejidos vecinos se debe medicar al paciente con antibiótico y analgésico antes de realizar el conducto ya que al instrumentar la raíz pueden migrar bacterias hacia el hueso y la encía.

  • Antes de iniciar el tratamiento se aplica anestesia local en el diente al cual se va a someter el tratamiento.
  • Una vez anestesiado el diente, ya el dolor y la molestia pasa para el paciente, el odontólogo abre una cavidad en el diente con ayuda de instrumentos rotatorios, para algunos pacientes el sonido puede ser un poco molesto, pero realmente es necesario el uso de este tipo de instrumentos ya que agilizan el trabajo para el profesional y acorta los tiempos del tratamiento para el paciente.
  • Cuando ya se expone la pulpa, se extrae el tejido infectado con ayuda de instrumentos diminutos parecidos a agujas, el conducto se lava, se limpia y se seca, en algunos casos la cavidad que queda se deja con medicamento o con materiales temporales para ayudar a sanar la infección o para permitir drenar líquido, estos medicamentos pueden estar en el conducto de 2 a 3 días, y luego se retiran para garantizar que el diente está completamente limpio, luego este es rellenado con un material biocompatible llamado gutapercha.

Nota: Durante el tratamiento puede experimentar algo de sensibilidad por la instrumentación o la administración del anestésico, este tipo de sintomatología es transitorio y no dura más de un día. En caso de persistir se debe informar al profesional.

  • Después de terminar el conducto se restaura el diente con material plástico o resina para devolver tanto la estética como la funcionalidad, aunque dependiendo de la cantidad de estructura dentaria comprometida el diente podría ser rehabilitado con núcleo y corona.

Es importante asistir a las consultas de control con el especialista; el tratamiento de conductos es una buena opción de tratamiento sobre todo para mantener el diente, pero si no se mantiene controlado o no realiza una adecuada limpieza puede presentarse caries nuevamente afectando ya no la pulpa del diente si no los tejidos vecinos, ocasionando otro tipo de enfermedades dentales teniendo como consecuencia la pérdida del diente en cuestión.

¿Cómo se evitan las infecciones radiculares?

Las infecciones radiculares pueden prevenirse de la siguiente manera:

1.    Higiene oral adecuada, mínimo tres veces al día con el uso de los elementos necesarios, crema dental, cepillo de dientes, seda dental y enjuague bucal.

2.  Visita al odontólogo mínimo dos veces al año, las limpiezas dentales profesionales ayudan al acumulo de placa y al desarrollo de enfermedades como la caries dental.

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